Ignacio Escolar
No, Garzón no es idiota. No ha pedido el certificado de defunción de Francisco Franco y otros tantos gerifaltes de la tiranía porque ignore que están muertos. La estrategia es otra. Gracias al tiempo que llevarán estos trámites, el juez de la Audiencia Nacional tendrá plazo para poner en marcha su verdadero objetivo: ayudar a abrir varias fosas con cargo al Estado y elaborar un censo de las víctimas de la represión de los golpistas -según el auto 114.266 personas-. Garzón es consciente de que es muy difícil, casi imposible si la Fiscalía se opone, que el caso llegue a juicio. Pero al andar también se hace camino. Hemos tenido que esperar 72 años, dos meses y 28 días desde el golpe de estado de 1936 para que un juez preguntase por el atropello. Llega tarde, pero al menos llega.
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Garzón, otra vez en la picota: entre el masoquismo y la melancolía, por Antonio Casado
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Os dejo unas declaraciones de Fraga al respecto, por si vosotros sois capaces de descifrarlas. Yo sólo he captado un par de palabras: “disparatado” y “olvido”. Espero que no se refiera a lo que me temo; si es así, intentaré olvidar un disparate del ex ministro de Información y Turismo.
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