Según José Antonio Zarzalejos -ex director de ABC-, Esperanza Aguirre es “vanidosa”, “ignorante”, “miserable”, “con un comportamiento alejado de algunas prácticas democráticas”, “con una ambición poco controlada”. “No he tenido nunca presiones tan fuertes como las de Aguirre, una persona que se define como liberal y que tiene siempre la palabra libertad en la boca”, afirma Zarzalejos asegurando que tiene “pruebas absolutas y reales”.

El ex director de la cabecera de referencia de Vocento llevó a Losantos ante el juez por llamarle ”inútil”, “fracasado”, “bobo”, “mentiroso”, “zote”, “traidor”, “sicario”, “calvorotas”, “despojo intelectual” o “detritus”, entre otras decenas de calificativos. Losantos fue condenado a indemnizar a Carcalejos -así le apodó el director de La Mañana de COPE- con 100.000 por los daños morales causados.

Al respecto, se me plantean varios interrogantes:

¿Sentará Aguirré en el banquillo a Zarzalejos al igual que éste hizo con Losantos? Si es así, ¿qué pruebas “absolutas y reales” aportará para demostrar que la Espe es “vanidosa”, “ignorante” y “miserable”? Quizás sus pruebas irrefutables se refieran al “comportamiento alejado de algunas prácticas democráticas” de la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Si es así, ¿no deberíamos exigir a Zarzalejos que aporte ya esas pruebas incriminatorias contra la Aguirre antidemócrata?

Al margen, o no tan al margen. A ver. Si Mariano no quiere a Espe. Gallardón no quiere a Espe. Espe no quiere ni a Mariano ni a Gallardón. Mariano y Gallardón se quieren, aparentemente. PP y UPN ya no se quieren. La derecha mediática más influyente no quiere al líder del PP. Rajoy no quiere a la COPE ni a El Mundo. Gallardón y la COPE se odian…

Zapatero estará encantado. Sus adversarios políticos y mediáticos podrían sacar mucho más tajo de la crisis. Sin embargo, al final Zapatero saldrá beneficiado por el divide y vencerás, sin ser él quien conspira e inspira la división. Conclusión simplona: Rajoys, Aguirres, Gallardones, Losantos y Pedrojotas sostienen el paraguas de ZP en plena tormenta financiera.

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