“Las discográficas ya no admiten a ningún nuevo artista si no firma obligatoriamente un contrato 360º. Los contratos 360º establecen porcentajes de comisión sobre todas las posibles actividades del artista, en lugar de hacerlo únicamente sobre la venta de discos: conciertos, ventas de merchandising, contratos de publicidad, uso de canciones en bandas sonoras, y cualquier otra posibilidad existente o futura de ingresos, protegiendo así la inversión de la empresa en el lanzamiento y popularización del artista.
Según me comentaron en SonyBMG, los contratos 360º se han intentado generalizar a la totalidad del catálogo, pero los artistas ya consagrados, se han negado (logicamente) en su práctica totalidad. Ahora, la disyuntiva es clara: si eres un artista novel y quieres optar a lanzar tu carrera a través de una discográfica, tendrás que vender un porcentaje de todos tus futuros ingresos vengan a través del canal o actividad que vengan, o bien irte por tu cuenta y prescindir de la industria discográfica.”
Sigue leyendo este interesante y revelador artículo del profesor Enrique Dans sobre la voracidad del actual monopolio-a-cuatro de la industria discográfica.
La avaricia (de las discográficas) rompe el saco (de los artistas)
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