Archivo del Enero 2009
Sigue viva la rumorología sobre la futurible candidatura de Carme Chacón para habitar La Moncloa en 2012; o en 2016, si la crisis económica obliga a Zapatero a presentarse a un tercer mandato.
Y precisamente por la crisis, para ver si consigo un sobresueldo, he pillado los dominios de carmechacon2012.es y .com; a ver si suena la flauta, y Zapatero me los quiere comprar.
No soy avaricioso: dejo libres, entre otros posibles, los chacon2012.es y .com o los carmechacon2016.es y .com; para quien guste…
Hoy, si miro hacia el exterior, debería hablar sobre el decretazo del recién investido Presidente de EEUU para cerrar Guantánamo. Y si me quedo en España, supongo que debería hacerlo sobre una película que tratara acerca de una mafiosa llamada Esperanza Aguirre cuyos sicarios a sueldo espían a compañeros de su propio partido.
Sin embargo, estos días he estado bastante ocupado por momentos y demasiado ocioso el resto del tiempo; así que todos los medios on-line y blogs se me han adelantado con comentarios, opiniones e informaciones a las que no creo que tenga o pueda aportar nada.
Además, qué carajo, hoy me siento frívolo. Bien por Obama; y que le den a Aguirre. Hoy tan sólo me asomo a esta ventana digital para expresar mi profunda excitación ante el advenimiento de la nueva criatura de Fangoria. El nuevo disco, “Absolutamente”, saldrá a la venta el 24 de febrero, pero ya podemos disfrutar del clip de su primer single, “Más y más”.
Bien por Obama; que le den a Aguirre. ¡Y que viva Olvido Gara!, ¡viva Nacho Canut!… ¡VIVA FANGORIA!
Carlos Carnicero
La confesión realizada por Pedro Solbes le honra y le condena al mismo tiempo. No es una paradoja irresoluble. Ha hecho un retrato de la cruda realidad que se aproxima bastante al peor de los vaticinios. Y no hay nada que enaltezca más a un político que la gallardía de comunicar, sin tapujos, a los ciudadanos las dificultades, con lo que siempre lleva consigo de erosión del poder. Pero el retrato de la profunda crisis económica que padecemos le condena inevitablemente por la falta de previsión en todos los cálculos que ha hecho públicos hasta ahora, incluidos los Presupuestos Generales del Estado, realizados desde unos parámetros que no tienen nada que ver con la realidad.
Este Gobierno es probablemente el más flojo de toda la reciente democracia. Ahora mismo, el seguro de vida de José Luis Rodríguez Zapatero, además de algunos aciertos y gestos de enorme audacia que le han salido bien, está en el bando opositor. Con Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y Jaime Mayor de Oreja en el hit parade de la política del Partido Popular parece metafísicamente imposible que el poder que detenta el PSOE en el Gobierno de la Nación y en las comunidades autónomas que van a celebrar elecciones esté en peligro. Es como si hubiera un pacto secreto entre los poderes internos y ocultos del PP con José Luis Rodríguez Zapatero para garantizarle que en cualquier situación de desgaste del socialismo español, la torpeza, la caspa y las tesis predemocráticas instaladas en el corazón del PP acudirán en ayuda del presidente de Gobierno para garantizar su continuidad en el timón de este país.
Pero eso no debiera ser consuelo. La crisis es obligatoria porque hay tantos ministros inéditos como quemados vivos. A la falta de recorrido del vicepresidente económico del Gobierno se le une el de la vicepresidenta, que ya no tiene sintonía alguna con José Luis Rodríguez Zapatero y a la que su exceso de voluntarismo ha terminado por atornillarle en una espiral que no le permite solucionar ningún problema y se constituye en epicentro de casi todos, conservando increíblemente unos niveles de popularidad que sólo pueden explicarse por los espacios que ocupa en la televisión pública.
La lista de quemados es importante. Algunos se han salvado de la parrilla, como Miguel Ángel Moratinos, por el pacto tácito u oculto entre el Gobierno y el PP sobre los vuelos secretos y sucios de la CIA.
El ministro de Justicia es un pirómano disfrazado de bombero o viceversa, que independientemente del corporativismo y la falta de legitimidad de los jueces para instar a la huelga no ha hecho otra cosa, desde que llegó, que provocar incendios. Menos mal que los enamoramientos políticos del presidente son efímeros y en situación de desamor se encuentra ya Miguel Sebastián y muchos de los independientes que adornan un Consejo de ministros que en realidad se sigue celebrando en la pista de baloncesto del Palacio de La Moncloa.
Ahora el presidente se está dedicando a aprender economía y a averiguar dónde se encuentra cada país en el globo terráqueo. Nunca es tarde. Pero un presidente de Gobierno no puede estar en la financiación autonómica y en la reconstrucción de las relaciones transatlánticas sin personas interpuestas. Y eso es lo que ocurre, que el Gobierno es ya sólo su presidente.
El presidente hará la crisis de Gobierno cuando le convenga y cuando pueda. Es su prerrogativa constitucional; pero los viernes, en el Palacio de La Moncloa, a lo que huele es a chamusquina con honrosas excepciones como las de Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, que tienen un aprobado alto en un universo de suspensos.
Joaquín Sabina
Wellcome Mr. Obama
Defraudará como defraudan todos
los que ciñen laureles y coronas,
pero otros aires traen otras personas
y no es lo mismo Hollywood que el Nodo.
Por fin la lista de los reyes Godos
se viste de un color que desentona,
yes, we can, grita Springsteen y Madonna
cultivando gardenias en el lodo.
Y así, mientras los perros y los gatos
desnudos, con los ojos como platos,
le piden un milagro a san Obama,
los parias, los ateos, los maricones,
jugamos a no hacernos ilusiones
por si termina la comedia en drama.
So long Mr. Bush
Al criminal de guerra analfabeto
apóstol de un Yahvé paleocristiano
tan bastardo, tan mal samaritano,
peor que el otro Bush y más paleto,
cuyo programa cabe en un panfleto,
guantanamero, vil, burdo, tejano,
con futuro en la fragua de Vulcano,
da vergüenza ripiarle este soneto.
Caín de la batalla más cobarde,
el banquillo en La Haya está que arde
esperando que baje lo que sube.
Que se vaya al infierno en buena hora
el necio que desprecia cuanto ignora
con b de burro en vez de doble uve.
Ángeles Caso
Ya está del todo claro que George Bush pasará a la Historia como uno de los peores gobernantes que han conocido los siglos, y no sólo los estadounidenses. Es, pues, lógico que el siguiente presidente de los Estados Unidos suscite toda clase de esperanzas. Más aún por su personalidad serena y comunicativa, y por el hecho insólito de tratarse de un mulato.
Pero me temo que, respecto a Obama, las esperanzas son en buena medida excesivas. Basta con ojear los periódicos de estos días para darse cuenta de que se le pide que solucione todos los problemas mundiales. Se confía en que ponga fin al conflicto entre Israel y Palestina, y, por supuesto, a la guerra de Irak. Por no hablar de Afganistán. Se espera que inicie un nuevo periodo de relaciones mucho más respetuosas con los países latinoamericanos y que negocie con Cuba. Se le exige que lidere la lucha contra el cambio climático y que tome las medidas necesarias para acabar con la crisis económica. Que cierre Guantánamo. Que defienda los derechos de los homosexuales, de los negros y las mujeres, y resuelva las graves carencias de la sanidad estadounidense y de la escuela pública. Etc. etc. etc. etc.
Pero las voces de los intelectuales de izquierdas de su país nos alertan: hasta ahora no ha demostrado ser tan progresista como muchos quieren verlo. El sentido común nos dice que una persona no puede cambiar el mundo de la noche a la mañana. Y la Historia nos hace saber que los gobernantes –y especialmente los estadounidenses– están sometidos a fuertes controles y presiones por parte de los grandes poderes económicos. Al final, con Obama o sin él, será el dinero el que siga mandando. O eso me temo. Y ojalá me equivoque. Por si acaso, feliz presidencia para el mundo mundial, Mister Obama.
Leído en el blog que escribe para Público
Extraordinaria lección de humanidad, honestidad y transparencia la de Nacho Escolar. El que fuera director de Público, desde su fundación hasta el pasado martes, se ha sometido voluntariamente a un interrogatorio de 72 preguntas que los lectores de su blog, Escolar.net, le hemos enviado interesándonos por los detalles de su despido.
Dos de esas preguntas son de PoliticaFiccion.com. ¡Se lo agradezco!
En agosto de 2004, los conservadores (PP y medios afines) se escadalizaban por el posado de las ministras socialistas para la revista Vogue.
Recién comenzado el 2009, El Mundo convence a Soraya Sáenz de Santamaría para hacer un posado sensual para un suplemento del diario que dirige Pedro J Ramírez.
Sacan dos días la foto en portada, y al tercer día, el mismo diario que hizo la propuesta a la portavoz parlamentaria del PP, publica un duro editorial: “Y Soraya: Stripper técnica interruputs, Ogino’s private dancer, hace como que frecuenta las tórridas industrias y oficinas de la noche. Qué moderna, propone un nuevo himno del partido, ta-ri-ro-ta-ri-roooo (…). En tales manos está el país (y en tales piernas)”.
Rajoy no ha dudado en salir en defensa de Sáenz de Santamaría desde un primer momento, e incluso se ha arrependido de las críticas que salieron desde sus filas hacia las ministras por el posado de Vogue. Pepiño Blanco, por supuesto, ha querido sacar tajada del asunto, criticando a Rajoy por su rectificación y su recién abrazada condición de tolerante.
Y se dice que el arrepentimiento de Rajoy y su encendida defensa a su portavoz no ha sentado muy bien en el seno de la familia popular.
… y mientras tanto hay un tal Solbes advirtiendo que eso del pleno empleo que prometían en campaña se parecerá mucho más al pleno desempleo.
¿Por qué no condena el PP los ataques israelíes contra Palestina?
Hemos aprobado una resolución en el Parlamento europeo y vamos a aprobar otra en el próximo pleno del Ayuntamiento de Madrid, donde desde luego pedimos que se produzca inmediatamente el cese de la situación de guerra que se vive en la franja de Gaza.
Alberto Ruíz-Gallardón, entrevistado hoy por el diario Público
El señor Gallardón debería haber acudido a la manifestación del sábado en Madrid para escuchar el acertado e intachable manifiesto de Teresa Aranguren, Pedro Martínez Montávez, Rosa Regás, José Saramago, Pilar del Río, Cármen Ruiz Bravo, Belén Gopegui, Constantino Bértolo y Santiago Alba:
“No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza. No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque. No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente, el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a cabo mortíferas operaciones, 256 muertos en los seis meses de supuesto alto el fuego, con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamas. ¿Acaso ser miembro de Hamás despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más?
No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y festivos mensajes navideños.
No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata solo de Estados Unidos, que no es referencia moral ni política, sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüedad, hipocresía, de la diplomacia europea.
Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Más bien, al contrario, parece que se premia con acuerdos comerciales preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en la OCDE. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo.
En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y quizá dentro de unos años alguien se atreva a decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.”
Gran Wyoming
Tal vez preocupados por el avance de la homosexualidad en España, no veo a los miembros de la Conferencia Episcopal enfáticos en la condena de la sangre derramada en la franja de Gaza. Al parecer, el derecho a la vida, tan defendido cuando se trata de evitar que las mujeres decidan sobre su embarazo, se pierde al alcanzar la categoría de infante. Lo importante es el embrión, que no tiene oportunidad de decidir. Los niños que mueren en los bombardeos ya pueden hacerlo y si, como ellos dicen, sus padres les ponen de escudos humanos, es su problema. El que dispara queda absuelto. ¿Consideran los que salen indignados a la calle a reivindicar “la familia” que volar una casa con todos los miembros dentro es atentar contra la unidad familiar? Tal vez el hecho de que mueran todos juntos preserva la esencia.
Para matar a un líder de Hamás, el Ejército israelí no dudó en asesinar, de paso, a sus ocho hijos (escudos humanos, al fin y al cabo) en una acción muy celebrada dado el éxito de la misión. Por alguna razón, estos crímenes no les provocan la reacción visceral que les producen las clínicas de interrupción del embarazo. Es posible que para la Conferencia Episcopal condenar el genocidio palestino, de verdad, como saben hacerlo cuando se lo proponen, sea ponerse del lado de la competencia. A los suyos, lo que de verdad les preocupa ahora es Cuba. Lo de Oriente Medio es muy complejo y está enquistado, no corre prisa. Son de color oscuro, ni siquiera cristianos, no son de “la familia”. Primero hay que acabar con lo de Fidel Castro.
Es lo que tiene la paz espiritual, que te permite dedicarte a arreglar un enchufe en pleno tsunami. Dichosos los llamados a esa altura moral. A los demás nos toca defender el derecho a la vida de los ya nacidos.
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