Últimamente me la suda bastante la política nacional. Hace meses que no veo los telediarios; de hecho hace meses que no enciendo la tele. Hace semanas que no leo la prensa. Otrora era aficionado a los boletines informativos de cada hora en la SER, al zapping entre las tertulias de Francino, Losantos, Herrera y Del Olmo, al noticiario de autor de Gabilondo, a visitar continuamente los diarios digitales y blogs que más me gustan y también los que más detesto, a la lectura de Público los domingos (ah, y los viernes si viene con peli interesante, claro). En consecuencia, ando -felizmente- vacío de información acerca de trajes a medida, bigotes, anchoas, tesoros de tesoreros, etcétera. En consecuencia II, he olvidado casi por completo este blog que creé hace varios meses con la intención de opinar diariamente acerca de asuntos políticos que despertaran mi interés.

Pero, bah, es que a día de hoy me la suda… Es tan mediocre, mezquino y borderline el nivel político actual, que mi interés está -felizmente- inmerso en un sueño profundo. Entendedme bien, me refiero a mi interés por los temas sobre los que pretendía tratar en este blog. Prefiero leer, escuchar discos, ir a festivales, visitar exposiciones, salir de fiesta y emborracharme perdidamente con mis amigos o pirarme a la playa cuando salgo por la puerta de mi despacho.

Sin embargo, como honrado poseedor -felizmente- de una mente en la que mis neuronas compiten por ver cuál es la más contradictoria, la más excéntrica o la más radical, pues también os digo que -como la cabra tira al monte- quizás mañana me decida a publicar de nuevo cuatro post diarios. O tal vez dentro de un año, porque en el fondo -hablando de montes y cabras- me lo paso en grande tirando -humilde y felizmente- piedras contra ciertos cabrones desde este monte digital y libre.

Lo voy a decir claro. Cada minuto que pasa me gusta menos este Gobierno. Cada vez tenemos un Presidente más presidencializado. Después de una primera legislatura valiente en la que la política de Zapatero me despertaba cierta simpatía, estamos hoy a merced de un Gobierno acomplejado y descentrado. Descentrado en cuanto a despistado. Porque en lo que se refiere a la linea ideológica podemos decir, siendo generosos, que está bastante centrado entre la izquierda y la derecha. Y ya se sabe que si te pasas de centrifugado la ropa se estropea.

Buah, pero es que, hablando de ropa -de trajes-… Emmm, no, para qué vamos a hablar de la Oposición. Dejémosles haciendo la anchoa, que de eso saben bastante. De poner en apuros al Gobierno en plena cresta de la ola de esta feroz crisis económica saben poco, pero en el arte de hacer la anchoa son insuperables. Arte y confección.

Y si has llegado hasta aquí, sólo me queda recomendarte que cierres esta página, abras Spotify y escuches el ‘I want you’ de Dylan. Es lo que yo voy a hacer -felizmente- ya mismo. Y si justo cuando termine la canción -¡no antes!- se hunde España, lo dicho, a mí me la suda.

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