“Radiohead ganó más dinero por colgar en Internet In rainbows (2007) y dejar que la gente pagara lo que quisiera, que lo que ingresó por su anterior disco, Hail to the Thief (2003). Los datos los dio a conocer ayer la web Music Ally, que tuvo acceso a información privilegiada de la editorial de Radiohead (Warner Chappell).”

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Y ésta es la opinión de un humilde y travieso renacuajo:

Lo estábamos advirtiendo millones de personas de todo el mundo durante años, pero las grandes discográficas y las sociedades de gestión de derechos de autor prefirieron mirar hacia otro lado, prefierieron enrocarse en el modelo que hasta ahora les había llenado los bolsillos, prefieron nombrar enemigo a quien en realidad podía ser su mayor aliado, prefirieron acusarnos (fuimos-somos tratados como piratas, ladrones, criminales) en lugar de abrazarnos.

Miles de profesionales del sector perdieron sus trabajos, cientos de prometedores proyectos musicales se quedaron en cajas, decenas de casas disqueras independientes tuvieron que cerrar. Sin embargo, los todopoderosos -pese a haber sido los todoequivocados- no dejaron de ganar; unieron fuerza y poder, se fusionaron, y ahora nos encontramos con cuatro multinacionales discográficas que campan a sus anchas.

Parece que finalmente los honrados tiburones han aceptado los consejos del travieso pez renacuajo. Ellos no aceptan que lo han aprendido de nosotros, los pezqueñines, pero es así. Ayer se lucraban de los beneficios generados por la venta de discos, hoy se lucran de las descargas digitales, descargas wap, venta on-line, etc.

Pero, tranquilos, que cuando se cierre este ciclo y los piratillas iniciemos el siguiente, de nuevo se equivocarán, de nuevo nos criminalizarán, de nuevo… y sus bolsillos seguirán llenos. Llenos de mierda.

Javier Arabit

Blog directamente conectado con los neurotransmisores de Javier Arabit: ciudadano español de 26 años, vinculado profesionalmente a la cultura y constantemente preocupado por discernir la línea que separa la realidad de la ficción. A veces, Javi suspira, y murmulla para sí: "Qué azul está este patio, qué rojo mi rubor..."(já3)